LC fue el director de fotografía de la primera publicidad que dirigí. Yo era un debutante que llegó pidiendo un plano secuencia de 30 segundos, en exteriores y con una niña en escena. Si pasamos por aquello, íbamos a pasar por mucho más, y fue exactamente lo que ocurrió.
De ahí en adelante fueron tantos trabajos que perdí la cuenta. Al interior de Brasil, más de una vez, para ActionAid. La Amazonía, para Plan. Río y São Paulo, incontables veces, para clientes que no caben en una lista.
Pero está la historia de una escena que siempre contamos.
Haití, 2011, poco después del terremoto. Estábamos filmando la historia de Jenicâ. Habíamos acordado un plano y LC todavía estaba montando la cámara cuando ella se ubicó sola frente al lente, espontánea, impecable. Empecé a hablar bajito, casi susurrando: "graba, graba, graba". El miró el monitor, apretó REC y empezó a mover el slider. Es uno de los planos mejor compuestos de aquel viaje. Me produce "piel de gallinas" hasta ahora.
Lo que hace LC y casi nadie hace es crear atmósfera natural en cualquier set. En la película Nadia, para ACNUR, miré el monitor y hubiera jurado que no había un solo reflector ahí dentro.
Gestiona mayor tiempo para hacer la luz como corresponde y aun así entrega antes, y todavía le sobra tiempo para atender a los otros departamentos. Cuando termina, avisa riendose: "Solo quedamos por el maquillaje o por el sonido." El es el tipo que cuenta las anécdotas, y tiene experiencia suficiente para tenerlas desde lo gracioso hasta lo dramático.
En los ratos libres, que de libres no tienen nada, es inventor. Siempre está creando algún artefacto, optimizando cases de equipos, investigando, estudiando, y es una de las personas más autodidactas que conozco. Fue esa búsqueda de la perfección la que lo llevó a la pintura, y quien ve su luz no se sorprende al descubrir que ama a Caravaggio. Y sí, Claudinho adora las sombras, pero puedes pedirle la luz que quieras, que cuando mires el monitor va a estar ahí.
LC es un verdadero codirector. Con él aprendí que el conocimiento se transmite, no se guarda en un baúl.